Valga esta bienvenida casi como despedida
Te abro la puerta con manos temblando,
sabiendo que el tiempo ya nos está restando.
La risa se enciende, la sombra se anida,
valga esta bienvenida casi como despedida.
Tus ojos me nombran, tu voz se demora,
el instante florece y se apaga en la aurora.
El aire se quiebra, la piel casi tiembla,
valga esta bienvenida casi como despedida.
Y si al partir queda un eco en la herida,
será que la ausencia también da la vida.
Pues todo comienzo, aunque dé alegría,
lleva en su seno la melancolía.