miércoles, 28 de enero de 2026

POR SI VUELVE AQUELLAS HORAS

Se reconocieron antes de verse del todo. Fue algo en la manera de detenerse, de mirar alrededor como si buscaran una salida conocida. Los años habían hecho su trabajo: nuevas líneas en el rostro, gestos prestados de otras vidas. Pero había algo intacto, una forma de estar en el mundo que no se aprende dos veces.


—Hola — dijo uno de los dos, y en esa palabra cabían todas las versiones anteriores.


Hablaron despacio, como quien tantea un terreno antiguo. Se contaron lo imprescindible: trabajos, mudanzas, ausencias. Lo que se dice para no mencionar lo que más pesa. Cada tanto, el silencio se sentaba entre ellos sin incomodar, como si también hubiera envejecido.


Recordaron una tarde, una canción, una promesa mal hecha. Rieron con sorpresa, no por lo gracioso, sino por lo vivo. El tiempo no había borrado todo; solo había cambiado el orden de las cosas.


Cuando llegó el momento de irse, ninguno preguntó por el futuro. Se miraron con una ternura nueva, más sobria. Entendieron que no todo reencuentro viene a reparar nada. Algunos existen solo para confirmar que lo que fue, fue real.


Se despidieron sin dramatismo.

Y mientras cada uno se alejaba, supieron lo mismo: que podían volver a perderse… pero ya no como antes.

POR SI VUELVE AQUELLAS HORAS

Se reconocieron antes de verse del todo. Fue algo en la manera de detenerse, de mirar alrededor como si buscaran una salida conocida. Los añ...