Amado lector,
Si estás leyendo este escrito, quería decirte que está hecho de mi puño y letra.
En los tiempos que corren, ya pocas personas se molestan en escribir a mano. Por ese motivo, el hecho de la escritura con papel y tinta le da un significado especial y único. ¡Me parece un gesto bello!
Escribir a mano es un arte que se esta perdiendo en la era digital. La facilidad y velocidad que nos brindan los dispositivos electrónicos han desplazado a la pluma y el papel. Es como si, con cada trazo, dejáramos una parte de nuestra alma.
Cada letra y palabra, lleva impresa nuestra esencia. Nuestra caligrafía es única, como una huella dactilar que nos distingue. A través de ella, expresamos nuestras emociones de una manera que ningún teclado puede replicar. La tinta que fluye sobre el papel crea una conexión tangible entre el escritor y el lector, una conexión que trasciende el tiempo y el espacio.
Cuando escribes a mano, sientes la dedicación y el cariño de quien lo escribió. No es simplemente un mensaje, es una obra de arte creada especialmente para ti.
El esfuerzo invertido en cada linea, la elección cuidadosa de cada palabra, la forma en que se dobla el papel y se sella el sobre, todo ello habla de una intención profunda de comunicar algo más que palabras.
Además, nos obliga a pensar con más claridad y a estructurar nuestras ideas de una manera más coherente.
En una actualidad, donde la inmediatez y la superficialidad parecen gobernar, tomar el tiempo necesario para escribir a mano es una acto de resistencia. Es un recordatorio de que algunas cosas no pueden ser apresuradas, de que el valor reside en el proceso, no solo en el resultado final. Escribir manualmente nos devuelve a un ritmo más humano, nos conecta con nuestras raíces y nos invita a reflexionar.
Por eso, aunque el mundo siga avanzando a un ritmo vertiginoso, yo seguiré escribiendo a mano. Es mi manera de mantenerme viva a una tradición, de honrar a aquellos que vivieron antes que nosotros y de dejar un legado tangible para aquellos que nos importan y que vendrán después.
Escribir a mano es, en última instancia, un acto de amor y humanidad.

