La mayoría de las personas depositan sus expectativas en el futuro. Me percaté de esta situación en mi adolescencia cuando aprendí a leer el Tarot y todos deseaban que les adivinará su futuro.
Siempre he sido una persona muy intuitiva, pero escéptica de las adivinaciones y las predicciones. Tal vez, esta visión escéptica me ha hecho cuestionarme las cosas: ¿El futuro está escrito? ¿Quién lo escribe o quién lo rige? ¿El futuro es una proyección del presente? ¿Existen diferentes futuros posibles o solamente uno? ¿Tenemos libre albedrío? ¿Somos libres o estamos atados a un camino vital destinado para nosotros?…
Muchas preguntas al aire con respuestas que son más opiniones y creencias subjetivas dependiendo del individuo que las responda. El hecho de leer el Tarot me ha hecho tener que responder/me muchas de estas preguntas.
Para mí, el Tarot NO es una herramienta de adivinación. Es más, creo que tiene que ver más con la psique, los anhelos, las esperanzas, los miedos, la empatía y la lectura de una posible respuesta a lo preguntado. Puesto que dentro de todas las opciones, la pregunta ya conlleva implícita las respuestas a esa cuestión. Así que es como una proyección o una historia que se va generando y descubriendo a medida que vas leyendo las cartas en la dirección escogidas por la pregunta del consultante.
Por lo tanto, las incertidumbres del consultante quedan expuestas en la pregunta concreta. A partir de este punto, el tarotista va leyendo y adaptando una historia según el significado de las cartas escogidas. Desde mi punto de vista, el Tarot tiene el peso de una opinión o consejo personal ligado a una lectura del significado de cada carta dirigido por la misma pregunta.
¿El destino está escrito? Creo que el futuro o posibles futuros son proyecciones de lo que nosotros hacemos con nuestro presente. Además de esos factores que si podemos determinar nosotros, existen factores externos que no abarcamos, ni regimos. Estos factores externos son los que nos causan las incertidumbres. Ante la incertidumbre, hay tres fuerzas: el miedo, el deseo o la esperanza.
Cada persona gestiona la incertidumbre a su manera, creándose expectativas basadas en las esperanzas, en los deseos o en los miedos que nos influye en la toma de desiciones en el presente. Algo de lo que no me cabe la menor duda es que nosotros tenemos voluntad de hacer o deshacer en nuestro presente ciertas cosas que repercutirán en cómo será nuestro futuro. A pesar, de que haya otros factores externos que se nos escapen de nuestro control.
Para concluir, quería citar una frase de Pepe Mujica que dijo:
"La única libertad que existe está en la cabeza, y se llama voluntad. Y, si no la utilizamos, no somos libres"
Me pareció muy potente y coherente esta frase porque nos lleva a que la propia libertad nace de la cabeza; es decir, de nuestros pensamientos y, de la voluntad, de llevarlos a cabo.
