lunes, 10 de junio de 2024

UN MUNDO MEJOR

La ciudad se presentaba como una máquina de tragar personas. Sus carreteras de asfalto y el hormigón de los inmensos muros de los rascacielos y todo tipo de edificios no dejaba espacio para horizontes, ni cielos a los que alzar la vista.

Había metro en los subsuelos, cuyas bocas se abría desdentadas engullendo un enjambre de gente feroz que nos transportábamos de un lugar a otro con un permanente zumbido que nunca se dejaba acallar.


Una ciudad, gris y mortecina, que absorbía todo a su paso como si de un agujero negro se tratara.


En aquel vagón, era una abeja más de ese enjambre. Agarrado a uno de los barrotes del metro, sin saber muy bien quién sujetaba a quien, cuando: 


Te vi, allí entre la multitud.


Algo hizo click en mí, empecé a observarte detenidamente, ver cómo tus lindos ojos recorrían cada renglón de aquel libro, mientras que una mano lo sujetaba, con la otra apartabas un mechón de tu liso cabello castaño. Sentí curiosidad de conocer que historia y personajes habían capturado tu atención, por qué lugares o parajes imaginarios transitarías en aquel preciso instante. 


Entonces levantaste tu mirada, nuestros ojos se encontraron y, con una linda sonrisa, me cautivaste llevándome de aquel triste vagón a un sitio mejor, a tu lugar imaginado. 


POR SI VUELVE AQUELLAS HORAS

Se reconocieron antes de verse del todo. Fue algo en la manera de detenerse, de mirar alrededor como si buscaran una salida conocida. Los añ...